Reset

Reseteo

A mi familia

La vida está hoy aquí y mañana allí. La afrontamos aferrados a intangibles: fe, esperanza, amor, fuerza, fortaleza, sueños… Somos vulnerables. Demasiado. Desnudos nos pilla la lucha cuerpo a cuerpo y, en esa batalla por sobrevivir, gana el más fuerte. Él.

Pasan los días y continuamos aferrados a esos intangibles que se van acercando a nuestras manos, se nos escapan y vuelven. Nos unimos, cerramos filas, protegemos nuestro entorno; nos comunicamos por gestos, por sensaciones, por silencios, por emociones: hay complicidad. La energía se consume, pero alguien llega y te toca la mano o te da un beso que parece un relámpago y te llenas, y vuelves a verlo todo con luz y color.

Parece que aquella esperanza tan etérea cada día cobra sentido y juntos, con intimismo y prudencia, tomamos aire para resetear.

La paciencia va venciendo a la incertidumbre; objetividad y deseo comienzan a entenderse. El tiempo corre y el héroe sigue luchando en su propio sueño, nunca se ha rendido. Nosotros tampoco.

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