Bebé jabón

Los bebés jabón

Los adultos, en ocasiones, somos una barrera para el desarrollo creativo de los niños. Les compramos los mejores juguetes (que, por lo general, cuestan una pasta) adaptados a su edad, para potenciar determinadas capacidades.

Mi opinión sobre los juguetes, lógicamente, es positiva aunque considero que no es bueno el exceso y que siempre deben dejar margen de experimentación al niño o niña (sin dárselo todo hecho).  En el caso de mi hija mayor observo que como más disfruta es inventando y los Papás Mingola nos hemos propuesto favorecer esa creatividad. En casa, todo objeto que no entrañe peligro, puede ser utilizado para jugar. Hemos visto de todo, desde un imán del frigo utilizado como teléfono móvil hasta una pieza de lego utilizada como ordenador portátil. Pero lo que más me sorprendió hace unos días fue unos botes de jabón familiar utilizados como bebés y papás.

Fue genial. La niña entró a hacer pis al baño y encontró un juego que le duró más de una hora. Comenzó por coger un bote y tratarlo como su bebé. Poco a poco fue incorporando detalles: otro bote era papá, el armario era la casita y unas monedas de juguete eran las llaves. Salía y entraba. Apagaba y encendía la luz. Les dio besitos, los arrulló con una sabanica, les dio de comer, los puso en el orinal, les cantó unas nanitas… así una y otra vez, repitiendo patrones de comportamiento observados en sus padres. La vi superfeliz y superrealizada. Se lo pasó en grande. Yo también.

Os animo a que dejéis margen a vuestros hijos cuando jueguen. A omitir los “eso no se toca”, “con eso no se juega”, “deja eso”, siempre y cuando se trate de objetos y cosas que no entrañen peligro. Los niños saben para qué sirve el mando de la tele, no necesitan que se lo repitamos continuamente. Lo que les gusta es cogerlo y darle otras utilidades, sobre todo si lo tienen como algo prohibido.

En nuestras manos está enseñarles que al mando de la tele no se le sacan las pilas porque contaminan o que el contenido del bote del jabón no se bebe porque se ponen malitos. Mirando a gran escala, es nuestra responsabilidad enseñarles a cuidar de todo lo que les rodea, ya sea tangible o intangible y para eso necesitan experimentar.