Smile

Muy moderadamente jodida

Hace un rato he leído esta noticia vía @el_pais:

“El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, y el ministro de Economía, Luis de Guindos, han hecho un balance favorable de la reforma laboral, pese a los seis millones de parados. “La reforma laboral está funcionando muy bien”, ha afirmado el presidente del Gobierno. Más allá ha ido la titular de Empleo, que ha dicho que en el Ejecutivo están “muy moderadamente satisfechos” de la nueva ley. A lo que ha remachado: “La reforma laboral ha servido para que no se destruya más empleo”.

Un rato después todavía no he parpadeado, ni he podido cerrar la boca. Me he quedado muy moderadamente alterada, conmovida, patidifusa. Estoy reaccionando a medida que escribo y comienzo a hacerme preguntas ¿Pero qué se han creído estos políticos? ¿Qué somos, necios? ¿Qué estamos, locos? ¿Qué somos, gilipollas?

En mi caso la reforma laboral me ha perjudicado bastante. Soy autónoma desde 2007. Madre desde 2010. En mis dos embarazos no he disfrutado ni un solo día de baja hasta dar a luz y acogerme a las 16 semanas reglamentarias. Durante la baja he seguido pagando mi recibo de autónomo y percibiendo una cantidad muy baja de prestación.  He vivido dos incorporaciones diferentes:

La primera incorporación en septiembre de 2010: pude incorporarme paulatinamente, ya que durante el primer año desde el alta, estuve exenta de pagar la cuota de autónomo. Me vino muy bien para poder prolongar la lactancia y tener menos estrés para llegar a final de mes y sacar proyectos adelante ya que tenía un importante gasto cubierto.

La segunda incorporación en mayo de 2012: comencé en las mismas condiciones, con la bonificación del recibo durante el primer año. Mi sorpresa llegó el 1 de septiembre, cuando, sin previo aviso, me cobraron el recibo íntegro. La reforma laboral aprobada unos meses antes, eliminaba, con letra muy pequeña, dicha bonificación. Por si era poco, todos los autónomos españoles cargamos con una importante subida del tipo de IVA (del 18 al 21%) y de IRPF (del 15 al 21%). Esto supuso, además de un enorme cabreo y pagar más impuestos, tener que replantear mi vida. Necesité buscar quien se hiciera cargo de los niños hasta que comenzara el curso con más recortes de la historia. Necesité multiplicarme. Me abordó el estrés. Se tensó la cuerda de la conciliación y como siempre, los hijos salieron perdiendo.

Este es mi caso. Pero también el de otras muchas madres y padres que ven cómo cada día se les hace más difícil conciliar su vida laboral con su vida familiar (Aprovecho para felicitar el trabajo de @Conciliacion_RY en el ámbito de la concilición) Familias que tienen que pagar guarderías privadas carísimas porque esa es la política que durante años el PP (consentido por otros partidos) ha desarrollado en “sus” comunidades autónomas, me remito al caso de Murcia donde solo existen 16 Escuelas Infantiles públicas. Y ya no hablo de los recortes a los funcionarios, especialmente me molesta en el sector de la educación, nuestros hijos cada día están en sus manos.

Mi indignación crece, pero no voy a tirar la toalla. Os animo a que vosotros tampoco lo hagáis, a seguir luchando con la cabeza alta para tener un buen presente y un buen futuro. El caso es que, de momento, solo encuentro una solución: dar una lección a esta “clase política” tan apalancada, tan de partido y tan poco humanizada. Si os apetece podéis leer a Saramago “Ensayo sobre la cegara” y “Ensayo sobre la lucidez”, no os va a dejar indiferentes. Imagina que hay elecciones  y no vota nadie.

wertting

Wertting

En los últimos meses la educación pública está siendo cuestionada y sometida a continuos recortes y reformas. Se cuestiona el contenido de las asignaturas. Se cuestiona a los profesionales, a los padres, e incluso, a los alumnos.

El ministro de educación, José Ignacio Wert, ha focalizado en su figura las críticas del sector educativo y con muchos motivos. Desde que tomó posesión no ha dejado de sembrar la polémica, primero con sus palabras y después con sus actos. En este enlace encontramos algunas de sus frases más controvertidas. Ha cargado contra leyes, contra asignaturas, contra padres, contra profesores, contra alumnos. Como hace referencia el periodista Ignacio Escolar@iescolaren este post, menos “ellos”, todo es ETA.

Soy madre y me siento sobrepasada. Imagino que este sentimiento es compartido con otros miembros de la Comunidad Educativa. Wert nos ha llamado extremistas, terroristas, nos cuestiona cada movimiento. Pretende llenar la escuela de ideología anquilosada. Hacina a nuestros hijos en las aulas. Potencia la segregación por razón de sexo. Inventa conflictos como “españolizar”. Pone al límite las condiciones laborales de educadores, maestros y profesores. Se carga todo aquello que fortalece el espíritu crítico, la creatividad, el desarrollo ético y la capacidad artística.  Las escuelas infantiles, colegios, institutos, universidades públicas están saturadas.

A esto se le llama maltrato. Acoso a un colectivo. Acoso de un ministro (y sus consejeros) a la comunidad educativa. Ideología disfrazada de recorte. Titulares y salidas de tono que pretenden desviar nuestra atención del foco principal, la educación hecha a su imagen y semejanza. La escuela como escaparate para evidenciar la amplia brecha entre clases sociales. Quien pueda que la pague.

Wert no es un terrorista, simplemente ha activado la bomba para que la educación pública vuele por los aires. Esto no es bullying, ni mobbing. Esto es Wertting.

adaptación

Adaptación con crisis

Este año el periodo de adaptación en Casa Mingola ha sido muy diferente al del año pasado. La niña, con 29 meses, está en segundo curso y ya es “veterana”. Conocía a su educadora, los espacios y las normas. No ha habido llantos, tan solo un poco de nervios y sueño los primeros días hasta adaptarse a nuevos horarios y nuevos compañeros.

La escuela infantil en la que está matriculada es pública. Somos tan privilegiados, que de catorce escuelas infantiles públicas dependientes de la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma de Murcia, nosotros tenemos plaza en una de ellas. Sí, 14 escuelas 0-3 años en una comunidad autónoma con 1.470.069 habitantes y 45 municipios.

Este curso lo que peor llevamos son los recortes. Los malditos recortes. En la escuela han suprimido los apoyos, que ya eran pocos, y las educadoras las están pasando canutas.  Niños nuevos, padres nerviosos, llantos, pipís, cacas, mocos… No me hace falta pasar la mañana en el aula para darme cuenta que las nuevas normas  son “sálvese quien pueda”.

Atrás queda ese olor a colonia y esa coleta airosa, recién peinada, con la que recogía del cole todos los días a mi hija. Detalles aparte, me consta que los niños están atendidos y cuidados, pero soy consciente de que le han quitado derechos y me pregunto qué queda del carácter educativo de este ciclo.

Han metido la tijera sin piedad. Nos piden comprensión y esfuerzo, está bien. Los educadores hacen lo que pueden y más. Los padres nos volvemos más permisivos sin remedio.  Y los niños… ¿Alguien ha pensado en ellos? En todas las etapas de la educación, los niños son las grandes víctimas de estas políticas segregadoras, anquilosadas y que promueven la animadversión hacia un sector que merece todos mis respetos, los empleados públicos, en este caso los educadores, maestros y profesores.

No sé cómo poner freno a este robo a mano armada, a este desmantelamiento del estado del bienestar. Me resigno a creer que lo que se está haciendo es imprescindible, teniendo en cuenta que la educación es uno de los pilares fundamentales, como garante de una verdadera igualdad entre clases sociales. Me desconsuela pensar en un futuro tan incierto.

La educación no entiende de economía. La educación es cuestión de voluntad, y sobre todo, de solidaridad.